El deporte de los niños
La psicomotricidad es la base de los parques infantiles, una técnica que atiende a las necesidades del niño para desarrollarse corporalmente y para conseguir una personalidad armónica. Trepar, saltar, ir a gatas, arrojar y recibir una pelota, caer y hacer equilibrio... actividades que apoyan aspectos educativos para lograr la formación integral del niño y que le periten evolucionar en su desarrollo psicomotriz, corporal y afectivo.
Parques infantiles Muchos de vosotros recordaréis con añoranza aquellos años de vuestra niñez en que os pasábais horas jugando a pelota en la calle, saltando a la comba en el patio de casa, corriendo en el parque o simplemente echando una partida de chapas o canicas en la acera. Aquellos momentos de ocio que tan buenos recuerdos nos traen se hacen cada ves más inimaginables hoy en día.
Nuestros hijos se ven limitados por muchos factores que les impiden jugar y divertirse. Por un lado, las casas son pequeñas, a menudo pisos de pocos metros cuadrados en los que siempre se corre el riesgo de que algo se rompa o de que el niño se haga daño. Y por otro, se hace impensable que los niños jueguen en la calle, con todos los peligros que entrañan, como los coches circulando a toda velocidad.
Además, el poco tiempo de que disponen los adultos para jugar con los niños o llevarlos al parque, hacen que los pequeños dediquen más y más tiempo de ocio a ver la tele, a jugar a la videoconsola o a hacer las muchas actividades extraescolares a las que los padres los apuntamos, actividades que les impiden jugar con sus amiguitos del cole.
Ante este panorama, los parques infantiles se convierten en el lugar ideal para paliar en cierta medida esas barreras, proporcionando un espacio seguro de juegos donde, sin la intromisión de los adultos, todo está pensado para el disfrute de los más pequeños de la casa.
Estos parques acogen a niños con edades comprendidas entre los 0 y los 10 ó 12 años. Su filosofía consiste en diseñar grandes espacios de ocio que permitan a los peques divertirse sin limitaciones, de una forma sana, sin máquinas, sin riesgos y desarrollando al máximo su psicomotricidad. Mediante juegos y actividades en equipo y talleres, los pequeños se lo psan en grande a la vez que aprenden a utilizar todas las partes de su cuerpo, a relacionarse con el medio que les rodea y a desarrollar su capacidad cognitiva.
Los parques infantiles están teniendo mucho éxito, refrendado, en parte, por la confianza que les merecen a los padres, que suelen pensar que sus hijos se divierten, de forma segura, y desarrollan muchas de sus capacidades; además, estos parques ofrecen a los padres la oportunidad de contar con algo más de tiempo de ocio.
El niño no se aburre, por lo general, en estos parques infantiles. Circuitos de varios niveles, piscinas de bolas, toboganes, trampas, túneles, canastas, lugares de dibujo y pintura de dedos ... conforman un campo de juego amplio, variado y diferenciado. Conviene destacar y dejar bien claro que estos parques infantiles no son ludotecas. Mucha gente todavía confunde ambos conceptos. Mientras los parques infantiles tienen la finalidad de distraer a los pequeños a través de estructuras psicomotrices que los ayudan a desarrollarse y a relacionarse con el medio, las ludotecas están concebidas con el propósito de cumplir también una función educativa, social y cultural; se trata de educar en el tiempo libre a los niños por medio de juegos y juguetes.
El origen de estos centros.
Este tipo de centros surgieron inicialmente en los Estados Unidos e Inglaterra, para que madres y padres pudieran hacer la compra, ir al cine o, sin más, practicar deporte o divertirse sin la necesidad de tener que vigilar a sus hijos o de encargar su cuidado a alguien. Una cadena de comida rápida norteamericana fue la pionera al instalar estos pequeños parques en sus establecimientos.
Poco después, algunas grandes superficies copiaron esta fórmula para facilitar las compras a sus clientes. En resumen, se tratabade ofrecer actividades lúdicas a los niños en lugares que les pueden resultar aburridos en aras de que no supongan un freno para las actividades realizadas por los padres.
Qué es la psicomotricidad
La psicomotricidad desempeña un papel fundamental en el desarrollo armónico de la personalidad de los niños. La Asociación de Psicomotricistas Españoles conviene en definirla como aquella técnica que utiliza el movimiento, las posibilidades motrices del niño, para el desarrollo infantil, el desarrollo integral del niño y el aumento de la capacidad de interacción con el entorno.
La psicomotricidad tiene dos ámbitos de desarrollo. Por un lado, lo que viene a denominarse psicomotricidad educativa, dirigida a niños sanos, que trabajan en grupo, con otros niños de su edad, en un ambiente enriquecido por elementos que estimulen el desarrollo a partir de la actividad motriz y el juego. Y, por otro lado, la psicomotricidad clínica, que trabaja con niños que presentan algún problema. La psicomotricidad se utiliza para tratar ese problema y se combina, en este caso, con la neuropsiquiatría.
En estos parques se trabajan ambos tipos de psicomotricidades mezclando a los niños con algún tipo de problema, como hiperactividad, lateralidad cruzada o retardos de cualquier clase, con los niños que no presentan ninguno. De esta manera, ningún niño se siente diferente al resto. Al mezclarlos, se trabajan zonas del cuerpo y se realizan actividades para estimular los sentidos y algunos puntos del cuerpo al 100%, por lo que los niños sin problemas salen también muy beneficiados. Si algún niño presenta un problema más serio, se trabaja con él algunos aspectos por separado o se le hace quedar un rato más.
Beneficios de los parques infantiles
Desde que nacen, los niños descubren poco a poco sus posibilidades corporales para crear, comunicarse, tener sensaciones, recordar... En toda actividad humana existe un comportamiento corporal. Para poder nombrar algo, pensar, recordar... el niño necesita tener una experiencia previa; organiza poco a pco el mundo a partir de su propio cuerpo. Pero el niño, además de manejar y conocer su cuerpo, también se relaciona con las cosas y las personas que le rodean. Durante los primeros años de vida, la experiencia del niño del entorno es concreta, manipulativa o perceptiva: conoce lo que ve, lo que toca, lo que vive. El tacto, la visión y la locomoción son los intrumentos de los que se vale el niño para conocer, asimilar y representar el mundo que le rodea.
Si bien el moviento de pinza (sujetar un objeto con índice y pulgar) ya está presente en el recién nacido, no es hasta los nueve meses cuando el niño puede hacerlo y así alcanzar voluntariamente los objetos y manipularlos para conocerlos. Asimismo, la psicomotricidad contribuye al lenguaje. Pensemos que el lenguaje es tributario de las adquisiciones motrices; nosotros utilizamos las palabras para nombrar cosas y los nombres nos sirven para nombrar cosas que no tenemos. El lenguaje aparece después de que el niño tenga experiencia cncreta, manipulativa de la cosas. Primero percibe, ve, manipula y después nombra, representa.
Por ello, el movimiento no es algo puramente motriz, puesto que desde que el niño nace, el movimiento es comunicación, lenguaje. El cuerpo se expresa continua-mente, un gesto a menudo vale más que mil palabras, lo que ocurre es que poco a poco, y a medida que nos vamos haciendo adultos, el lenguaje verbal va sustituyendo muchas de las funciones expresivas que tenía la motricidad infantil. Es cierto que usamos las palabras para comunicarnos, pero todo en nosotros sirve para comunicar. En cualquier momento nuestros gestos mantienen, afirman o contradicen nuestro discurso verbal.
En los parques infantiles se trabaja a fondo esta psicomotricidad del niño. Son gimnasios infantiles que estimulan a los niños para un correcto desarrollo. Los niños pequeños necesitan manipular con las manos, aprender a distinguir que, por ejemplo, un objeto tiene dos lados, aunque éste sea simétrico, necesitan trabajar la lateralidad, la coordinación, el equilibrio, entre otros. En algunos centros también participan los padres, de forma que se estrecha el vínculo entre el niño y sus progenitores, y además, estos aprenden técnicas psicomotrices para seguir trabajando en casa.
Además, la psicomotricidad estimula la inteligencia del niño. Resulta evidente que la iteligencia, en el sentido más amplio, la soporta el sistema nervioso y cuanto mejor se haya constituido éste, mayor desarrollo de sus capacidades tendrá. El cerebro es en como una masa de plastilina a la que se va dando forma. La psicomotricidad es un instrumento sumamente apropiado para que esa plastilina deje de ser amorfa. Si se estimula adecuadamente, se dará lugar a estructuras funcionales en el cerebro que constiuirán la base fisiológica de las formacones pciológicas que permiten establecer las condicones apra el aprendizaje. Ya se sabe que los circuitos neuronales por donde va a discurrir toda la información del ser humano se forman en la primera infancia.
Cuando nace un niño, o incluso en el útero, es decir en el momento enque el cerebro se empieza a formar, las posibilidades de conexión son prácticamente ilimitadas. A partir de ese momento empieza una carrera contrarreloj que va disminuyendo y, partir de los 7 u 8 años, las posibilidades van a ser casi nulas. Está claro, pues, que nacemos con unas determinadas potencialidades y el que las capacidades se desarrollen en mayor o menor grado depende, sobre todo, de los estímulos que el niño o la niña reciba.
Diversión mediante actividades de predeporte Las actividades que se realizan dependen de la edad del niño que, normalmente, está en un grupo con otros niños de su edad. A partir de los 7 u 8 años, los juegos psicomotrices se intercalan y mezclan con el predeporte y la pregimnasia. Estos juegos, además de trabajar la motricidad de los pequeños, estimulan el sistema sensitivo.
Un juego que cuenta con mucha aceptación entre los niños y que trabaja diversos aspectos es el de las ovejas y el pastor. Se limita un campo, se escoge a un niño que será el pastor, al que se le vendan los ojos. El resto de niños son las ovejas y llevan un cascabel atado a las muñecas. El pastor debe intentar encontrar a sus ovejas guiándose por el sonido del cascabel, mientras que las ovejas deben moverse de un lado a otro del campo, intentando no hacer ruido para que el pastr no las encuentre. Con este juego, se trabaja la corrdinación de los que se mueven, y el sentido del oído del pastor.
Los niños más pequeños, de 1 a 3 ó 4 años realizan otro tipo de actividades. Volteretas, croquetas (girar sobre uno mismo), caminar sobre superficies altas que no son rectas para que cojan equilibrio y seguridad son algunas de las cosas que hacen los pequeños. Todo en estos parques es material blando, por lo que aunque el niño se caiga no se hace daño. No hay superficies duras, ni con esquinas, en fin, nada que pueda suponer un peligro.
Asimismo, se trabaja mucho con activiadades de suelo, que requieran que los niños repten, puesto que es importante que los niños no pierdan el gateo aunque ya hayan empezado a caminar. También realizan muchas actividades manuales, como pintura de dedos. Los niños aprenden a utilizar y a independizar cada parte de su cuerpo. Se van dando cuenta de lo que tienen y de que lo pueden utilizar.
Precauciones que los padres debemos adoptar La Comisión Europea aprobó en 1998 una normativa sobre seguridad en juegos infantiles que no diferencia las actividades en la calle o en el interior de los centros. Francai es el único país europeo que, en la actulidad, aplica esta norma, mientras que en España el Gobierno ha optado porque sea de libre aplicación. Así pues, a falta de una normativa que regule la calidad y seguridad de los parques infantiles, los padres debemos comprobar, antes de dejar a nuestros hijos, que estas salas cumplen unas medidas de seguridad mínimas:
-La información sobre el aforo del local debe estar bien visible. Si el número de niños es excesivo, aumenta el riesgo de que se produzcan accidentes. -La sala ha de disponer de un plan de emergencia a la vista de todos. Las palabras de emergencia debe ser fácilmente reconocibles por los más pequeños. -El suelo debe ser mullido, flexible, elástico, blando y capaz de amortiguar la caída de los niños. En ningún caso, puede ser de loseta, madera o piedra. -Las zonas de juego no deben incluir objetos punzantes, cristales u otros materiales que produzcan heridas. -Los juegos no deben tener ranuras por las que el niño pueda meter la cabeza. -En las piscinas con bolas, éstas deben ser de un plástico a prueba de alergias e intoxicaciones. -Por cada 3 ó 4 niños debe haber un monitor. -El equipamiento ha de incluir bancos o asientos, lavabos adaptados para el uso de los niños y alguna fuente o surtidor de agua.
Fuente: http://www.temueves.com/reportaje.asp?codi=2141§ion= Texto: Cristina Sáez Torres
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